viernes, 4 de octubre de 2013

Fundamentos de memoria holográfica Nuestra extraordinaria capacidad de recuperar cualquier información contenida en la reserva de nuestras memorias se torna más comprensible si es que el cerebro funciona en principio como si fuera un holograma. Por ejemplo, si alguien pregunta qué viene a la mente cuando se dice la palabra "cebra", nadie escudriña el cerebro alfabéticamente para llegar a una respuesta. En vez, asociaciones como "rayado", "equino", y "animal africano" todas saltan a la mente de inmediato. Ciertamente, una de las cosas más sorpresivas acerca del proceso del pensamiento humano es que muchas piezas de información parecen estar correlacionadas con otras piezas de datos. Esto es porque cada porción de un holograma está interconectada de manera infinita con todas las otras fracciones. La mente constituye, entonces, el ejemplo más elocuente de un sistema interconectado que existe en la Naturaleza. El almacenaje de memorias no es el único de los dilemas de la neurofisiología que se torna más comprensible como resultado del modelo holográfico del cerebro propuesto por Pribram. El otro es de cómo el cerebro es capaz de traducir la avalancha de frecuencias que le impactan por medio de los sentidos (frecuencias luminosas, de sonido, táctiles, y otras) en el mundo concreto de nuestras percepciones. Codificar y descifrar frecuencias es precisamente lo que un holograma hace mejor. Así es como un holograma funciona como variedad de lente óptico, como aparato traductor con la capacidad de convertir una sombra confusa en una imagen coherente. Pribram también cree que el cerebro igualmente contiene un lente (el "ojo de la consciencia" dirían los psicoanalistas), y que usa principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe por medio de los sentidos, en un mundo interno de percepciones tangibles.
Esta ilustrativa comparación entre la conectividad neuronal de un ratón y un cúmulo de galaxias, nos hace ahondar en la profunda intuición de que existe una correspondencia formal entre todas las cosas del universo, una fractalidad cósmica, que hace honor a la máxima hermética: “como es arriba, es abajo”. También nos  hace explorar la posibildiad, por el mero encanto de las formas y la sublimación de los espejos, de que el universo en sí mismo sea un ser consciente y que su marcoestructura sea similar a la microestructura de un cerebro (diseñado para procesar información). Quizás el princicpio fundamental del universo, antes que la energía o la materia, es la información, y esta misma información se manifiesta, se representa de forma en la que pueda ser transmitida en todo el sistema de la forma más eficiente, posiblemente en todas partes al mismo tiempo, a la velocidad de la luz  (a la cual el tiempo deja de pasar). Nuestras nueronas son estrellas; nuestra sinapsis es una galaxia; nuestro cerebro es el universo. Sobre esta azogada (y mística) semejanza entre la red neuronal y la red galáctica, Jay Alfred escribió: Las galaxias visibles en el universo no están aisladas ni desconectadas, sino están entretejidas por una estructura o red de filamentos que es la materia oscura que sirve como andamiaje del universo. Esta estructura en forma de red es una carcterística tanto de la materia oscura como del plasma magnético. La apariencia de esta red tiene un asombroso parecido con una disección del cerebro (ver imagen al principio de la entrada y hacer zoom). Pero no sólo es la morfología (aspectos estructurales) de la estructura del universo a grandes escalas la que es similar al cerebro humano, sino también la fisiología (las funciones). Estos filamentos transportan corrientes de partículas cargadas (iones) a lo largo de grandes distancias que generan campos magnéticos, al igual que una fibra nerviosa. Y forman circuitos, al igual que los circuitos neuronales en el cerebro. El alto grado de conectividad es lo que distingue al cerebro de una computadora ordinaria. La conectividad también es notable en la red cósmica. Las galaxias se forman cuando estos filamentos se cruzan entre sí. Un cúmulo (nexus) de filamentos provee la conectividad para transferir no sólo energía sino información de un núcleo galáctico a otro.
La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN)acaba de escribir un capítulo crucial en la historia de la Física, al descubrir una nueva partícula subatómica que confirma con más de un 99% de probabilidad la existencia del bosón de Higgs, conocido popularmente como la 'partícula de Dios', un hallazgo fundamental para explicar por qué existe la materia tal y como la conocemos. Con los resultados presentados hoy, la existencia del bosón de Higgs -la partícula subatómica teorizada por el físico británico Peter Higgs en los años sesenta, y que supone el único ingrediente del Modelo Estándar de la Física que aún no se había demostrado experimentalmente- esprácticamente un hecho. Si no fuera por el bosón de Higgs, las partículas fundamentales de las que se compone todo, desde un grano de arena hasta las personas, los planetas y las galaxias, viajarían por el Cosmos a la velocidad de la luz, yel Universo no se habría 'coagulado' para formar materia. Por ese motivo, el editor del físico Leon Lederman creyó oportuno cambiar el título de su libro llamado originalmente 'The goddamn particle' ('La puñetera partícula') por el de 'The God particle' (La 'partícula Dios', aunque popularmente se ha traducido como 'la partícula de Dios'). En 1964, Higgs describió con la sola ayuda de un lápiz y un papel las ecuaciones que predicen la existencia de una partícula nunca vista, pero necesaria para que funcione el Modelo Estándar sobre el que se basa la física actual. Es la partícula fundamental de lo que se conoce como el mecanismo de Higgs, una especie de campo invisible presente en todos y cada uno de los rincones del universo y que hace que las partículas inmersas en él tengan masa. El bosón de Higgs es el componente fundamental de ese campo, de la misma manera que el fotón es el componente fundamental de la luz. Si la 'partícula de Dios' no existiera, tampoco existiría nada material en el Universo.
La idea es que cuando miramos el cielo nocturno, estamos viendo una pared con una imagen en ella (que incluye todas las galaxias y las estrellas). Este principio holográfico podría explicar por qué el universo parece granuloso en la más básica escala de energía. Recuerda que una imagen holográfica se crea cuando un objeto es bañado por la luz de un láser y un segundo láser salta fuera de la superficie reflectante de la primera (que es grabada). Una tercera luz ilumina la imagen para revelar la holografía. Estos cambios en las ondas de gravedad se deben a patrones de luz, lo que simulará lo que es, en esencia, el proceso de creación de una imagen holográfica. Si esto fuera demostrado, entonces cambiaría la mayoría de las cosas que pensamos y sabemos sobre el universo.
Esta fotografia es holografica y esta tirada en proyeccion...En ella se ve unas de las proyecciones del universo..